Lo que quedo de nuestros encuentros
no lo sabrá mas que la espalda de la virgen
que corona el cerro
las calles viejas de recoleta
con adoquines mugrientos por el tiempo y la basura
o las casas de rojos ladrillo que demolerán pronto
De nuestros encuentros no sabra mas que aquel taxista, la lluvia, el otoño
la sabanas de algún motel barato
tu auto
brasil con la alameda
Nuestros nombre no se leerán en ninguna puerta
ni en el cielo negro de la noche
El tiempo nos olvidara fácilmente
Tú a mi nunca me conociste
Yo a ti jamás
ya no recuerdo tu rostro
No conservo fotos
solo la imagen ebria de lo que fuimos entre piernas y besos
Tal vez tu cama guarde algo de nosotros
algo de mi
La colección de aros que ahí perdí
diseminados bajo tu cama
que juntarás con los de otras
que juntarás con los de otras
y que botaras sin darte cuenta
o dándote cuenta
cuando te vallas
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