Calmas mi
río
amansas el
caudal de mí alma
me vuelves
dócil
con tu
vulgaridad me vuelves dama
te quiero
pero no te quiero porque te deseo en la paz
en un estado
calmo
escucho tu
corazón grande palpitante como el mar
y me calmas
me detienes
me haces
pausa
te agradezco
tu represa
porque esta
emoción no me ahoga
no me mata
me río por
primera vez sincera
con el
recuerdo de mi niñez y con lo mejor de lo que alguna vez fui
tu presencia
me vuelve a mi cuerpo
de apoco me
reconozco
se esfuma el
velo nebuloso de las penas
de los
miedos
del pasado
no te amo
pero podría
y no te
extraño
pero podría
te necesito
todos los
días
caminando
por santiago.
No hay comentarios:
Publicar un comentario