(bitácora del alma)

miércoles, 18 de junio de 2014

30 años y 1 día

Ha sido una condena larga. Ha sido toda mi vida. A veces me engaño y creo creer que todo está bien, pero el cuerpo se resiente y el cuerpo es sabio, me doy cuenta de que nada está bien y que mi camino no ha sido errado y lo agradezco. Pero permanezco aún en este lugar, en esta cárcel moral que se me impuso en el nacimiento. No sé porque, ni para que, estos cuestionamientos están de mas, porque mi futuro consiste en liberarme. Yo sola, porque la soledad es una constante en mi vida. Y no me duele, no siento rabia ni ira por eso, es mas anhelo la soledad porque es un estado propio de mi existencia. Ahora conforme pasa el tiempo, la deseo mas y mas. La soledad real y no esta en la que he vivido toda mi vida, rodeada de gente a la cual no pertenezco y la cual no me pertenece. Estoy liberada de ellos, en lo moral, pero aún no en lo físico. Pero falta poco, el camino está llegando al final. Siento a la vuelta de la esquina la libertad, el fin de la condena, siento la soledad, el silencio y, al fin, la tranquilidad.

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