(bitácora del alma)

martes, 2 de agosto de 2016

Mi humanidad se envuelve en la neblina invernal de smog y noche. Huele todo a humedad y leña. Me alejo en bicicleta, pero las raíces de mi deseo ya están enterradas y ancladas en tu pieza irremediablemente. Me alejo con el frió y la velocidad en la cara mientras mis venas se estiran contra el asfalto gris e ingrato. Tú y la nostalgia huelen a aromos. La soledad huele a aromos. La primavera late bajo las cortezas, pero dentro de mi habita un invierno eterno.

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