(bitácora del alma)

martes, 2 de agosto de 2016

Nos separan kilómetros de tierra y mar, pero las distancias físicas no son las que importan, cuando estas acá a mi lado sueñas con los vientos alisios, y el recuerdo del cuerpo suave y joven de esa mujer que dejaste en la isla nos separa irremediablemente. El océano de tu cuerpo quiere bañar otra piel, esa piel y desea encenderse con ese cabello bañado de sol y arena. Estoy frente a ti y solo es el silencio el que nos baña. Y cuando te miro sin mirarte, solo con el corazón y las ganas, puedo ver a travez de tus ojos los atardeceres de sus cabellos y el mar tranquilo y cálido

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