Doy vueltas y vueltas antes de llegar a mi casa, aunque cruce el umbral no está ahí mi hogar, tendí un hilo invisible e imprudente hacia tu pecho y sin querer me enredé en él. Recorro las calles de este barrio que me vio crecer, el frío y el aroma a la primavera próxima me golpean suavemente el rostro.
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